Hallan un enorme barco funerario vikingo en Noruega

Un equipo de arqueólogos de Noruega ha detectado uno de los mayores barcos funerarios vikingos utilizando un georradar.

Por Andrew Curry
El barco de Oseberg, descubierto en 1903, es uno de los tres barcos vikingos bien conservados expuestos en el Museo de Barcos Vikingos de Oslo, Noruega.
Una imagen generada por georradar revela el contorno de un barco vikingo dentro de un túmulo funerario.

Los expertos afirman que encontrar barcos funerarios vikingos intactos de este tamaño es muy inusual. «Creo que hablaríamos de un hallazgo de cien años. Es espectacular desde un punto de vista arqueológico», afirma el arqueólogo Jan Bill, conservador de barcos vikingos en el Museo de Historia Cultural de Oslo.

El yacimiento donde se descubrió el barco funerario es bastante conocido. Un túmulo funerario de nueve metros de alto se cierne sobre el lugar, sirviendo de punto de referencia local desde la autopista al norte de la frontera sueca. Sin embargo, los arqueólogos pensaron que cualquier resto arqueológico de los campos cercanos habría sido destruido por los arados de los agricultores a finales del siglo XIX.

Más adelante, en primavera, las autoridades del condado circundante de Ostfold pidieron a los expertos del Instituto Noruego de Investigación Cultural que reconocieran los campos empleando una gran serie de georradares. Fueron capaces de rastrear el suelo de casi cuatro hectáreas de tierras agrícolas en torno al túmulo.

Debajo descubrieron pruebas de diez tumbas de gran tamaño y los restos del casco de un barco, oculto a solo 50 centímetros bajo la superficie. Knut Paasche, director del departamento de arqueología del Instituto Noruego de Investigación Cultural y director de los trabajos recientes en la zona, estima que el barco mide al menos 20 metros de largo. Parece estar bien conservado y se puede ver un contorno claro de la quilla y las primeras tracas, o hilas de tablones, en los escáneres por radar.

El barco habría sido arrastrado a la orilla desde el cercano fiordo de Oslo. En algún momento durante la época vikinga, este fue el lugar de descanso final de alguien poderoso. «Los barcos como este hacían las veces de ataúd», afirma Paasche. «Había un rey o reina o jefe local a bordo».

Empleando georradares montados en la parte delantera de un vehículo todoterreno, los arqueólogos noruegos peinaron las tierras agrícolas y descubrieron el contorno de un barco vikingo y casas largas.

Quienquiera que estuviera enterrado en el barco no estaba solo. Había indicios de al menos ocho túmulos funerarios más en los campos, algunos de casi 27 metros de ancho. Las enormes casas comunales —una de 45 metros de largo— también son visibles bajo la tierra del sitio, junto a media docena más de estructuras más pequeñas.

Los arqueólogos esperan que futuras excavaciones ayuden a datar los túmulos y las casas comunales, que podrían haberse construido en momentos diferentes. «No podemos estar seguros de que las casas tengan la misma antigüedad que el barco», afirma Paasche.

Paasche pretende volver al yacimiento la próxima primavera para llevar a cabo escaneados más sofisticados. Por ejemplo, reconocer el lugar con un magnetómetro y quizá excavar zanjas de prueba para comprobar la condición en la que se encuentran los restos. Si se ha preservado madera del casco del barco bajo tierra, podría emplearse para datar su hallazgo con más precisión.

Las probabilidades de encontrar el tesoro de un rey o reina son escasas. Como destacaban tanto en el paisaje, muchos entierros de la época vikinga fueron saqueados hace siglos, mucho después de que los arrasaran agricultores del siglo XIX. Pero «sería emocionante comprobar si el entierro todavía está intacto. Si lo está, podría contener hallazgos muy interesantes», afirma Bill.

Fuente: nationalgeographic.com.

por Jesús María Sánchez González

Jesús María Sánchez González (1983) es escritor e investigador y apasionado de los enigmas de la historia. Estudió Dirección de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio en la Universidad Europea de Madrid. Ha ejercido como docente y formador en las más variadas áreas relacionadas con la seguridad privada. Además, ha participado como jurado en certámenes de poesía y microrrelato. Actualmente es empleado público y compagina su actividad profesional con la escritura y la carrera de Psicología.

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